22 de gen. 2007

precarietat laboral i abstencionisme


Ja fa dies que a Les Cosetes vàrem demanar idees respecte el creixent abstencionisme electoral que anessin més enllà dels tòpics manits, universalment emprats després de cada elecció.

Doncs bé, el professor de Ciències Polítiques de la Universitat Pompeu Fabra Ignacio Lago ha tingut l'amabilitat de fer-nos arribar un article en el que analitza l'impacte de la reforma laboral de 1984 en la participació electoral.

Com que l'article està pendent de la seva publicació, no reproduirem ara el seu contingut, però sí que val la pena citar una contundent frase de les conclusions:

"El mecanismo causal detrás de esta influencia de la precariedad en el comportamiento electoral es que la precariedad laboral lleva, primero, a una creciente desafección política y, segundo, a la salida de la política electoral"

Més clar, aigua.

3 comentaris:

lfaiwj1314 ha dit...

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Anselmo Lorenzo ha dit...

A la espera de conocer, en toda su extensión, el informe del profesor Lago, creo que Andrés, como siempre, ha acertado en la importancia del tema propuesto. La reforma laboral del 84, que provoco una fuerte respuesta sindical, y las políticas laborales de los primeros gobiernos socialistas, incidieron en una extensión de la precariedad laboral, sin precedentes en Europa. La cuestión no es de segunda fila. Se trata de ubicar, en el análisis social y político, el verdadero lugar del trabajo. El trabajo, continúa siendo, a mi parecer, el centro de la sociabilidad humana. Mantener un vínculo, lleno de incertidumbres, con el mundo del trabajo. Mantener una relación de inseguridad con lo que es una fuente fundamental de la creatividad humana y las condiciones de vida. Es, necesariamente, un factor de enajenación y extrañamiento social y político. La estabilidad laboral, no solo en el contrato de trabajo, sino en la percepción de certidumbres de vida, permiten mantener una sociedad fuertemente vinculada, en muy diversos ámbitos de sociabilidad.

Ha cambiado el trabajo, ha cambiado la relación de las personas con la carrera profesional en el ciclo de vida. Pero el trabajo y la educación, siguen siendo los centros neurálgicos de la configuración de todas las sociedades.

A pesar de las obvias distancias ideológicas que me separaron de Paul Lafargue, siempre consideré valiente su obra, "el derecho a la pereza", porque lejos de despreciar el trabajo humano, es toda una reivindicación de la creatividad libre que surge del trabajo, cuando la persona tiene capacidad de autogestión.

En el fondo, solo la alteridad del movimiento sindical y la izquierda política -esta última cuando se plantee la cuestión de la organización económica y la ponga en agenda-, cuestionando la propiedad del trabajo y sus frutos, será capaz de colocar el trabajo liberado en su sitio.

Entretanto, hay mucho a hacer, y la iniciativa de Andrés, colocando el tema en el candelero, va en la muy buena dirección.

Espero que una vez publicado, el trabajo del profesor Lago, puede ver la luz en las páginas de este blog.

Saludos de este viejo libertario "metementodo". Anselmo Lorenzo.

ClaraClaríssima ha dit...

Bon dia, Andrés,

Aquesta reflexió em sembla molt interessant i intel·ligent. Quantes vegades no hem sentit quan hem intentat predicar al desert el vot, allò de "guanyi qui guanyi jo seguiré igual..." Tan senzill i tan complex com això...
Petons, Clara.