23 de des. 2008

9o congreso: algunas conclusiones a vuela pluma



Pasado el fragor de los debates, acabamos la serie de entradas del 9o Congreso Confederal de CCOO de España con algún apunte a modo de conclusión. No descarto que pueda haber algún epílogo parcial en los próximos días, ya se verá.
1. "las cosas se pueden cambiar"

Esta es, a mi modo de ver, la principal conclusión que extraigo. Me la facilitó entre copas y úsica, Tània Pérez, la más joven de las figuras emergentes en la nueva etapa de CCOO de Catalunya, nacida en 1982. En este congreso hemos podido comprobar que la acción de afiliados y afiliadas, organizados y aglutinados en torno a un proyecto básico, resulta determinante para escribir el guión del devenir del sindicato. Que no es cierto que seamos meros espectadores o extras en una historia que otros han escrito. Que no nos dejamos llevar por factores que determinan nuestras vidas, actuamos sobre ellos para alterar el rumbo de las cosas y, si somos muchos, podemos.

Ya está escrito en estas páginas virtuales: por primera vez en la historia del sindicalismo contemporáneo europeo el "aparato" pierde un congreso... ¡y no hay ruputura!

2. Un congreso, y nada más que un congreso

En contra de las previsiones de algun que otro agorero, CCOO hemos demostrado haber asolido la suficiente madurez como organización para haber afrontado un congreso tan complicado como este, que ha sacudido el conjunto del sindicato, de manera normalizada. Al final nada ha pasado impropio de un congreso: se aprovechó el proceso congresual para conformar un sólido consenso en torno a un plan de acción potente para el complicado mandato que afrontamos. Allí donde no hubo acuerdo previo, el congreso decidió por mayoría. Y no pasó nada.

Los más veteranos del lugar manifestaban aliviados su sorpresa por el buen ambiente que se respiraba. Y no sólo en la sala del plenario: entre los que salían a la puerta a hechar un cigarro, en las cafeterías, en los encuentros en el vestíbulo con compañeros que muchas veces votaban diferente. En el debate se pronunciaron algunas palabras broncas, hubo algún comportamiento garbancero por parte del "aparato", pero los 1001 delegados y delegadas estuvieron en todo momento a la altura de la confianza que en ellos habían depositado sus compañeros.

Este sindicato comienza a tener bastante camino andado. La conquista real de nuestra independencia y su corolario necesario, la creación de un acervo de valores propio, común a todas y todos nosotros, configuran un ADN, el sentido íntimo y esencial de las siglas CCOO, que ha sido el verdadero punto de anclaje ante alguna que otra tormenta. No sé si salimos más fuertes, lo que es seguro es que somos más fuertes de lo que éramos. Y esto es patrimonio común.

3. CCOO se situa donde siempre ha estado

Los adjetivos "izquierda" y "derecha" aplicados por personas no siempre muy conocedoras de la dinámica sindical, suelen producir una cierta confusión. Lo que ciertamente ha sido debatido y acordado son puntos que refuerzan el que siempre ha sido el papel de CCOO:

a) Un sindicato que, como tal, representa intereses de parte desde los que pretendemos contribuir a la definición de los intereses generales. Frente a un sindicato que pretende ocupar el espacio de la defensa de los intereses generales por encima de las instituciones públicas, pudiendo así dejar huérfanos de representación a quienes nos han dado la legitimidad para ejercerla.

b) Un sindicato que apuesta por el federalismo como la mejor vía para desarrollar el estado del bienestar y definir las políticas y estrategias públicas y sindicales ante el proceso de globalización. Sin duda, una de las notícias "políticas" de este congreso es que CCOO recupera su papel de gran agente social español que apuesta por el estado federal. Este giro preocupa sin duda al nacionalismo español, pero también a aquellos que desde los demás nacionalismos estan interesados en un escenario de confrontación permanente entre nacionalistas de diferente signo, aquellos que abogan por "tirar la toalla del estado federal" porque nadie en el ámbito español, está por esa labor.

Y resulta de gran trascendencia que algunos de los grandes impulsores de estas propuestas sean las compañeras y compañeros de la Federación de Sevicios y Administraciones públicas. Que la representación de los trabajadores de las administraciones apueste por las oportunidades de la descentralización política, en vez de enrocarse en el "virgencita, virgencita, que me quede como estoy", es una excelente noticia. Y dice mucho de su altura de miras sindical.

c) Un sindicato que se reconoce a sí mismo como diverso y plural, expresión de la diversidad de la clase trabajadora, y que en vez de arrinconar las diversidades las recoge todas para, partiendo de ellas, construir un proyecto común. Un sindicato que sabe que seremos más el sindicato de todos si somos más el sindicato de cada uno.

4. Un sindicato consciente de su responsabilidad y anclado en los centros de trabajo

Siendo este un congreso con un peso importante de las cuestiones internas, no ha sido interiorizado. Han sido las realidades de los centros de trabajo y nuestra situación como trabajadores las que han presidido todos lo debates del congreso. Todo el mundo se ha comportado con absoluta consciencia de la necesidad de mantener un vivo debate con posiciones muy conformadas transmitiendo en todo momento a quienes nos veían nuestro compromiso con la unidad. La seguridad de que ninguna otra consideración pasaría por encima de nuestras obligaciones como primera fuerza sindical y social del país en tiempos de crisis.
Y en relación a esto, me gustaría finalizar esta serie de entradas sobre este gran congreso, con un reconocimiento a la legión de compañeras y compañeros que garantizan que con congreso o sin él, CCOO está 24 horas al día, 365 días al año haciendo aquello para lo que nacimos: disputar la plusvalía y el control sobre nuestro trabajo y nuestras vidas al poder económico. Conquistando y siendo garantía de derechos y democracia.
Viva la confederación sindical de CCOO de España.