31 de gen. 2011

Publicat un estudi sobre la manipulació informativa en el 29S


"Els mitjans de comunicació van actuar i es van mobilitzar reforçant-se informativament uns als altres per a que la Vaga General del 29 de setembre fracassés".

Aquesta és la principal conclusió de l'informe El tratamiento de la información en la huelga de 29 de septiembre de 2010 elaborat per Roberto Aparici, professor de la UNED, i Carmen Rivas, Directora de l'Observatori de Mitjans de Comunicació de la Fundación 1o de Mayo. A partir d'un exàmen exhaustiu de les informacions aparegudes en els diferents mitjans en relació a la Vaga General els autors conclouen que a arrel de la seva convocatòria "es va posar en marxa una campanya intramitjans per a desmuntar a les organitzacions sindicals, i particularment a CCOO i UGT".



L'aplicació de tècniques publicitàries en els espais informatius

"Per què la quasi totalitat dels mitjans de comunicació no van presentar els protagonistes de l'aconteixement per a que expliquèssin o discutíssin els seus punts de vista? Per què només els lobbies mediàtics i polítics van ocupar la majoria dels espais sense intervenció de representants sindicals?" La resposta a aquestes preguntes, segons els autors, és que els mitjans van dur a terme una campanya de manipulació basada en tècniques publicitàries tals com la modificació del significat de les paraules, la creació de paraules de xoc, l'omissió de fets i la presentació de fets aparents. "Tots els mitjans a l'uníson com si es tractés d'una campanya publicitària intensiva oferien el mateix eslògan".

A partir de l'anàlisi de les diferents seccions de premsa escrita, ràdio i televisió, l'informe conclou que "cap mitjà va explicar de forma detallada les conseqüències de la reforma laboral. L'objectiu mediàtic va ser deslegitimar les organitzacions sindicals sense explicar els motius pels que es realitzava la vaga". En aquesta estratègia de deslegitimació dels sindicats es destaca el tractament dels alliberats sindicals. Els autors denuncien que els mitjans de comunicació no han recollit opinions, ni perfils de cap alliberat sindical. També van ser invisibilitzats, es parlava d'ells però no estaven presents als mitjans".

Així mateix posen en evidència la manca d'informació en relació a les persones que expressaven la hostilitat de la majoria de mitjans a la convocatòria de vaga a través de tertúlies o articles d'opinió. "Si la majoria de l'audiència conegués qui estava darrera de cada notícia el seu efecte, en gran part, s'hagués diluït".


De garants a amenaça pel dret a la informació

Segons l'informe l'actual crisi econòmica suposa un punt d'inflexió en relació al problema de la manipulació informativa. "Mai com des de la primavera de 2010, els missatges i opinions dels mitjans de comunicació escrits i audiovisuals han estat tan d'acord en el seu recolzament a les polítiques d'ajust i retallades de drets socials i laborals. Una defensa del poder, representat pel govern, el principal partit de l'oposició i els partits nacionalistes català i vasc, que els ha portat a "demonitzar" a aquells que s'han atrevit a dir no al model proposat des de diferents instàncies del poder".

Aquest consens generalitzat impedeix el contrast de les informacions per part dels ciutadans a partir de la comparació del seu tractament en diferents mitjans, un fenòmen que els autors vinculen al procés de concentració en la propiestat d'aquests mitjans. "Les audiències tenen poques possibilitats de poder discriminar entre el que és veritable i fals en un context on la concentració de mitjans està en molt poques empreses i on l'estratègia intramitjans que es va experimentar el 29S pot tornar a repetir-se, en qualsevol moment, de manera molt més sofisticada".

28 de gen. 2011

Reforma de les pensions I: resposta al Raul

El Raúl és un vell amic i company de militancies estudiantils i sindicals. Com tothom té els seus defectes, però entre aquests no està el tenir pels a la llengua. En una tertúlia al feisbuc sobre la reforma de les pensions s'ha posicionat amb claredat: "si soy un trabajador y me dicen que voy a tener que trabajar 2 años más que antes, menos tonterías". Aprofito el mateix esforç per respondre'l i fer la primera (i més llarga) entrada sobre el tema a Les Cosetes.

Raúl,

Tú no vas a tener que trabajar dos años más que antes por tu pensión, porque antes no cobrabas ninguna pensión. Antes, como ahora, tenías derecho a cobrar una pensión cuando se den las condiciones que marca la ley. Ley que ciertamente va a cambiar ahora, como ha cambiado antes. También tienes (antes y ahora) derecho a la vivienda, al trabajo, a la libre elección de profesión, a un salario suficiente para mantenerte a ti y a tu familia... todo esto como licenciado en Derecho que eres ya lo sabes.

La diferencia entre las pensiones contributivas de jubilación y los citados derechos "de papel" es que existe un fondo económico que las respalda, fondo que convierte nuestro derecho teórico en la Constitución en una realidad práctica en la cuenta corriente. Ese fondo se basa en tres criterios:
  1. Es contributivo: se alimenta de las cotizaciones que descontamos de nuestro salario, no del Presupuesto General del Estado.
  2. Es solidario: tus cotizaciones de hoy pagan las pensiones de hoy, tu pensión de mañana la pagaran las cotizaciones de los trabajadores de mañana.
  3. Es sostenible: no puede salir más dinero del que entra, porque si no se acaba el fondo. Y sin fondo volvemos a un derecho "de papel".
Las tres cosas pueden discutirse, y de hecho se discuten por izquierza y derecha. De hecho, desde los lobbys que estan aprovechando la crisis económica para dictar las políticas, se exige alterar la solidaridad del sistema. Exigen un sistema en que exista una base mínima garantizada por las cotizaciones generales y que a partir de ahí cada uno complemente en función a las cotizaciones que ha efectuado durante su vida laboral (el modelo de planes privados de pensiones que en la actualidad hace aguas). Para CCOO el carácter solidario del sistema es incuestionable, y no habrá acuerdo si el gobierno cede a esta lógica.

Y ya que hablamos de solidaridad, impedir que el gobierno deje tirados a los que peor estan, retirando el subsidio, situándolo por debajo de los 400 euros, o limitando su extensión a lo que dé de si una partida presupuestaria, es también una exigencia que CCOO ha situado para el acuerdo.

Pero lo que hoy está más en cuestión es la sostenibilidad del sistema. Si en el futuro la ratio entre los que pagan (trabajadores activos) y los que cobran (trabajadores jubilados) se altera sustancialmente, acabará saliendo más dinero del que entra y se acabará el fondo. Y sin fondo no hay pensión.

Claro está que las gentes de izquierdas discutimos y debemos discutir este argumento: hoy un trabajador produce mucha más riqueza a lo largo de su vida laboral que ayer. Por lo tanto si dedicamos una parte de la mayor plusvalía a aumentar las cotizaciones, mediante mejoras del salario directo y cuotas a la Seguridad Social, el sistema podrá pagar jubilaciones durante más años a cada trabajador.

Es por ello que CCOO nos negamos a un acuerdo que únicamente verse sobre ajustes en los criterios de cotización, mientras gobierno y patronal se guarden en la manga reformas dirigidas a quebrar la negociación colectiva de los salarios y las condiciones de trabajo, tal y como se apuntaba en la reforma laboral. Un acuerdo en el régimen de pensiones sólo será posible si se encarrila el acuerdo en los convenios colectivos y el modelo para su negociación, preservando la importancia del convenio sectorial y garantizando su articulación con los pactos de empresa. Este punto es capital para que mantengamos nuestra capacidad de mejora de los salarios, y por lo tanto de los ingresos al Fondo.

Para continuar mejorando los ingresos son importantes otras medidas que plantean, defienden y pelean CCOO y UGT. Hay que decir que las plantean, defienden y pelean no ante un gobierno que las rechaza desde una mayoría parlamentario solitaria y ajustada, sino frente a un fuerte consenso en contra de la inmensa mayoría del arco parlamentario y de cualquier mayoría de gobierno alternativa a la actual, entregadas a la lógica del recorte.
No estoy de acuerdo con quienes niegan a estas fuerzas políticas su representatividad: se sostienen indudablemente sobre una mayoría electoral, nos guste más o menos, lo atribuyamos al motivo que lo atribuyamos. Que sí, que sí, que ya sé qué pensamos ambos al respecto, pero eso no nos permite descartar este hecho incuestionable del escenario, porque ES el escenario. Y resulta determinante en la correlación de fuerzas. La abstención de los votantes de izquierdas a veces puede estar justificada, pero siempre es un error.

Y con estos mimbres hay que hacer el cesto.

Porque no es cuestión de hacer el cuento de la lechera, y esperar que las futuras victorias en la negociación colectiva ya resolverán las pensiones de los que mañana se jubilen, que yo por lo pronto voy tirando. Se deben realizar ajustes en las condiciones legales que determinan el derecho a recibir pensión y la cuantía de la misma para garantizar que el fondo seguirá cubriendo nuestro derecho. Y hay hay tres teclas que debemos ver como tocamos: edad mínima, periodo de cómputo y lagunas en la vida laboral.

Edad mínima de jubilación: no aceptamos dogmas. Bueno, entre tú y yo, como al final el Estado tienen que colocar su deuda porque si no sí que vamos a tener un problema gordo, y en eso los cabrones dogmáticos de las agencias de calificación tienen bastante mano, vamos a intentar no comernos más sapos que los imprescindibles. O dicho de otro modo, vamos a apretar tanto como podamos al gobierno para que saque el pecho que hasta ahora no ha sacado y trate de ajustar la parte de factura que ya nos están endosando los super-ricos a los ciudadanos.

Y vamos a poder apretar, porque el 29 de septiembre los trabajadores de este país demostramos que no estábamos tan asustados como se pensaban y que estábamos dispuestos a plantar cara. En la medida en que lo demostramos, claro. Y en la medida en que nuestras fuerzas actuales pesan en el escenario global. (Esto no lo digo ahora, esto lo escribí una vez convocada la Huelga).

Y nuestras fuerzas pesan. Pesan lo suficiente como para frenar el intento de endosarnos los 67 años como edad de jubilación inamobible e intocable, que es en lo que estan. Porque quien ha cotizado a lo largo de su vida lo suficiente como para hacer sostenible el sistema debe poder jubilarse a los 65 como hasta ahora. Y como los costes deben repartirse con equidad, hay que cuestionar los años de cotización que plantea el gobierno y reducirlos a cambio de acotar de manera más justa las posibilidades de jubilación parcial. No aceptaremos pues ningún acuerdo que requiera los más de 40 años que planteaba el gobierno.

Se ha hablado de 38'5 para irse con 65 años y el 100%. Se calcula que eso supondrá un 50% de los asalariados. Aunque tú y yo sabemos que muchos preferirán/podrán jubilarse antes con menos pensión, como ya pasa ahora.

La otra mitad, debería alargar su vida laboral hasta los 67 años, cobrando el 100% de la pensión los que tengan 37 años cotizados (si no quieren/pueden jubilarse antes con la reducción correspondiente). Y aquí está la polémica.

Ahora hagamos algunos números y crucemoslos con la realidad social. El límite para irse con el 100% supone empezar a cotizar con entre 24 y 30 años. Estamos hablando de personas que han retrasado su incorporación laboral para dedicarse en exclusiva a cursar estudios superiores. Las personas con estudios superiores son (la Encuesta de Población Activa no engaña) las que presentan trayectorias laborales con menos huecos sin cotizar (la prestación por desempleo cotiza), mejores salarios y empleos menos "duros" para la salud. Eso no quiere decir que su trabajo esté al nivel de sus estudios (sabemos que en muchos casos no es así), eso quiere decir que está a mayor nivel del que los que tienen estudios inferiores.

Un problema específico para un número minoritario pero considerable de este colectivo, es que inician su vida laboral plena despues de un periodo de "beca". CCOO está planteando como una necesidad para el acuerdo que se equipare este tiempo con años cotizados. El gobierno parece dispuesto a aceptarlo con un tope de dos. Hoy por hoy este problema ya existe, y en cambio no existe este reconocimiento. Al menos esto me reconocerás que supone un avance importante sobre la situación actual.

La gente que abandona los estudios antes y se dedica en exclusiva a trabajar, es la que presenta más huecos en su vida laboral. Pero precisamente por haber empezado antes tienen mayor colchón de años.

Ciertamente, el problema del paro juvenil en nuestro país resulta un problema grave, pero eso no lo arreglamos con la ley de de pensiones, sinó con las políticas de desarrollo económico. Con este posible acuerdo o con la ley actual, el paro juvenil es un torpedo para el sistema de pensiones.

Otro problema de ampliar los años de cotización requeridos, pero también aunque no se ampliaran, es que para muchas mujeres (también hombres, pero menos) acceder a cuidar a sus hijos quiere decir perder tiempo de cotización. Que se reconozcan las execedencias por maternidad/paternidad como tiempo cotizado (parece que el gobierno está dispuesto a llegar a 9 meses por hijo a día de hoy) sería sin duda también un avance para muchísima gente.

Finalmente el período que se tienen en cuenta para calcular la base de cotización. O en román paladino: cuántos años de tu vida laboral contamos a la hora de hacer la media de tu salario, que servirá para calcular tu pensión. Se plantea una nueva ampliación. Anteriormente se ha ido ampliando (en su origen eran sólo dos años). Eso perjudica a algunos. Y beneficia a otros. A quien ha tenido una trayectoria ascendente a lo largo de toda su vida, la media le saldrá menor. Quien tuvo una trayectoria profesional ascendente hasta los cuarenta, luego se vio en la calle y tuvo que aceptar trabajos menos cualificados hasta jubilarse sale ganando
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Yo quiero un sistema mejor que este. Quiero que más gente nos podamos jubilar antes con mejor pensión.

Por eso quiero que sigamos dando la batalla en la negociación de los convenios, forzando una corrección en la reforma laboral, apretando más para unas políticas públicas que sustenten un desarrollo económico sólido, exigiendo la construcción de una europa social. Limitando la salvaje libertad de la selva internacional en que las multinacionales financieras y productivas se amparan para recortar derechos y democracia, mediante regulaciones sociales europeas e internacionales. Quiero todo ello, tanto como para dedicarme en cuerpo y alma. En el sindicalismo y en la política de izquierdas. Sin tirar nunca la toalla.

En la medida en que avancemos en todos estos campos, avanzaremos en la protección del sistema de la Seguridad Social. Esa protección pasa hoy por forzar un acuerdo más justo. O menos injusto, si quieres. Pero con garantías suficientes.

Y un acuerdo en los términos que he expresado en esta larguísima carta, creo que tiene esas garantías.

Para eso quiero un sindicato, para que negociemos juntos. Porque a las buenas tenemos más que ganar y a las malas menos que perder si negociamos juntos.

Para gritar muy fuerte "los trabajadores no tenemos que pagar la crisis que no hemos provocado" me sirven otras organizaciones y entidades. Para plantear que ya que nos estan endosando la factura (40 millones de parados es sin duda la parte del león de esa factura) vamos a intentar negociar los términos del pago, colocarles a los responsables la mayor parte que podamos e intentar que nadie se quede tirado, sólo tengo CCOO. Y si CCOO decide ponerse de perfil, ya no tendría a nadie.

Tu amigo y compañero,

Andrés