22 de febr. 2012

Kostas Jaritos, los bancos y las manifestaciones


Salgo del metro en Omonia como un perro apaleado y enfilo la avenida del Pireo. Las oficinas centrales del banco se encuentran en un edificio moderno de cristal y cemento. El portero me informa de que el despacho del director está en la última planta. Me recibe una secretaria cincuentona, vestida impecablemente pero fría y manifiestamente irritada.


-Llega tarde señor comisario.

-Lo sé, y le pido disculpas, pero la ciudad entera está paralizada por las protestas y las manifestaciones.

-Ah, ¿es que hay manifestaciones? No me había enterado - dice la mujer y me doy cuenta de que acabo de entrar en otro mundo.

Petros Márkaris
Con el agua al cuello

Això és la novel·la negra (amb majúscules).