24 de febr. 2012

Merche Negro: @Iniciativa es ya una jovenzuela, y peleona. #25AnysICV

Bien, pues encontré una voz que subió al estrado y soltó una por una las frases que a mí se me habían atascado en la garganta. Y lo que es más: no se sacó del bolsilllo de la chaqueta de pana la lucha de clases o la verdad única de la izquierda. Habló desde la indignación por el zarpazo a unos principios de justicia sociales a los que representaba, tan abruptamente que hacía que a veces trastabillara con la traducción del catalán al castellano.
Ese día de mayo de 2010 a muchos en la izquierda se nos cayeron los mitos. Abrimos la puerta de la habitación y lo que vimos aún nos ensucia la retina: nos traicionaron y casi lo que es peor, dos años después aún no lo admiten.
En Iniciativa tuvieron que reaccionar pronto y no fue fácil, ni mucho menos perfecto: estaban compartiendo gobierno en Catalunya con el PSC, esos que ahora les decían el sí pero no, no es cariño lo que parece, déjame que te explique… Y tras un año anterior, el 2009, que había sido horribilis ideológicamente hablando para los rojiverdes: la Conselleria de Interior del Parlament fue un regalo envenenado, aceptado quizá por dar salida a esa pizca de brabuconería de quien consigue llegar al gobierno siendo minoritario, del David que vence a Goliat y que quiere que todo el mundo se entere.
Como decía antes, como todo en la vida lo difícil no es darse cuenta del problema, esto hasta tiene cierto toque outsider que es erótico en política -que se lo digan a Rosa Díez que lo usa hasta el paroxismo y roza el ridículo-. No, lo realmente complicado es entender que tienes un trabajo duro por delante para solucionarlo, y dar el primer paso. El poder es la segunda droga más chunga. La primera es esto de los amores.
Si ustedes me conocen un poco, comprenderán que allá que me fuí a por ellos. Mis tiempos coincidían, yo también había visto a mi pareja de mis últimos quince años trajinándose a mi mayor enemigo. En mi caso en el mundo del periodismo y la tele, y con el agravante de que yo era parte del trío. Y lo sabía, vaya si lo sabía. Pero como en todas las relaciones, hay uno que siempre quiere cambiar al otro y lo que es más triste, cree que será capaz.
Luego ya una nebulosa de recuerdos me enseña flashes: recuerdo estar pinchando una ensalada con rabia y casi gritando a uno de ellos diciéndole: “¡pero es que sois nuestros, os hemos puesto ahí, tenéis que estar más al pie de calle, que no valen esos discursos, que esto es una mierda, que no se os cree!” y un “que sí, que sí…” deseando que bajara la voz, pienso. Algún día les hablaré de la timidesa i discreció catalanes que, ahora que no me oyen ellos, les confieso que me saca de quicio a veces. Ellos creen que es elegancia, pero no. A mí en esto los gafapasta-sandía no me la dan…
Yo es que soy muy vehemente cuando me pongo -y elegante en esto y en todo, que sí se puede… ¡aficionados!-. Y siempre repito dos veces las ideas por si no han quedado claras. Llámenme redundante, aunque esté metiendo la pata hasta el higadillo.
Esto fue como a finales del 2010 y mi víctima era el pobre Joan. Estuve en Barcelona en el fin de semana de las elecciones autonómicas con ellos, y me gustó mucho lo que ví. No todo, pero sí mucho.
Yo iba apuntando. Y escuchando. ¿Y saben qué encontré así como escondido, en  una frase con una cerveza con LaiaDavidOriolMiguel ÁngelJanet,Dolors… en un sms, en otra ensalada quizás menos violenta? ¡Autocrítica! y no una, varias veces. Ah, y saben ustedes que ese es mi talón de Aquiles…
¡Autocrítica en política… de izquierdas! No daba crédito volviendo en el avión a Madrid. Que si lo has soñado, que si no, que si a ver si estos son de los buenos, que si…
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