23 de febr. 2012

Unai Sordo: La reforma que deforma

El derecho como elemento civilizatorio, leía hoy en un artículo de abogados laboralistas en El País. El laboral en el complejo, delicado y conflictual de las relaciones económicas y laborales. Su jibarización es una reducción democrática. El populismo de tratar de vincular la respuesta sindical "porque les quita poder" prueba de poco pedrigrí y perímetro democrático. Porque lo civilizatorio, lo jurídico, requiere de actores sociales colectivos, sindicales y patronales, y de espacios institucionalizados donde ejercer representación y canalizar conflicto. Concertación social, negociación/convenio colectivo y gestión continua del mismo si es preciso en tiempos y contextos cambiantes, que lo es. 

Por eso en esta reforma es importante el huevo, y también el fuero. Busca un nuevo paradigma. Se plantea al margen del diálogo social. No respeta un acuerdo importantísimo CCOO, UGT, CEOE, sobre negociación colectiva del que ya no quieren hablar y en el que se hace una apuesta por un modelo equlibrado entre flexibilidad interna pactada en la empresa, con procedimientos de resolución ágiles pero con garantías de los conflictos, y vinculando espacios sectoriales y de empresa. Esto no es flexibilidad. Es desregulación. No es relación laboral, es unilateralidad empresarial. No son controles, son exiguas exigencias para no caer en la inconsticionalidad (que creo que caé) del texto legal.



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