16 d’ag. 2012

López Bulla: soberanía y democracia sindical

Foto obtinguda del Consell de Treball
Econòmic i Social de Catalunya

José Luis López Bulla, històric dirigent de CCOO de Catalunya i un dels grans noms propis del sindicalisme català, va llançar fa uns anys el debat sobre la soberania sindical. Llavors va  actuar de detonant una important experiència del sindicalisme italià que va sotmetre a referèndum la suscripció d'un acord social amb el Govern Prodi. En aquell moment, el debat llançat per López Bulla no va trobar massa ressó ni resposta en el sindicalisme del país. Avui, el sindicalisme es troba directament interpel·lat per la crida social a la regeneració democràtica dels instruments ciutadans. No hi ha dubte en els cercles sindicals tampoc, que l'actual crisi econòmica, democràtica i social obliga a àmplies transformacions de l'acció i l'organització sindical. Davant d'aquesta conjuntura i a les portes dels congressos dels principals sindicats, m'ha semblat oportú burxar a en José Luis a recuperar la qüestió.

Aquí us deixo un extracte de l'entrada del José Luis, que recomano vivament que llegiu íntegrament al bloc de l'autor.

----

Como se viene diciendo de manera machacona las cosas han cambiado desde los primeros andares de la casa sindical. De manera que parece elemental la necesidad de repensar --a la luz de las gigantescas transformaciones que se están produciendo, en función de los cambios tecnológicos que facilitan los hechos participativos y dada la mutación de la estructura social de los trabajadores y empleados--  las formas participativas de y en el sujeto social. De un lado, el tránsito al postfordismo que pone en entredicho que la persona trabajadora se equipare al gorila amaestrado, según Gramsci, por las viejas formas del organización del trabajo; de otro lado, la formación intelectual del moderno conjunto asalariado (y muy en especial de la afiliación sindical) se ha ampliado considerablemente, poniendo en crisis definitiva la utilización de la consigna como método de dirección sindical.  

Se mire por donde se mire, el mantenimiento de algunas formas de democracia envejecida de la casa sindical es un despilfarro de los recursos intelectuales, los saberes y conocimientos que, así las cosas, aparecen como submergidos y, por tanto, de escasa utilidad para la acción colectiva. Una acción colectiva que precisa de tales conocimientos y saberes para mostrar su alteridad en el ejercicio del conflicto social, entendido éste también como una disputa de saberes.  

Por tanto, el afloramiento de los recursos intelectuales y su vinculación con los hechos participativos en el sindicato-república consigna una utilidad a la concreción de las prácticas contractuales y del ejercicio del conflicto.

Cierto, las cosas no son fáciles porque en la cultura del conjunto asalariado coexisten comportamientos en número no irrelevante de acrítica delegación hacia los representantes (“Para eso están”, se diría) y actitudes de hacer oír la voz, de querer participar. Y las cosas no son fáciles porque, por lo general, se sigue manteniendo una práctica democrática que de parecida morfología a los tiempos del fordismo, a pesar de que este es ya tendencialmente pura herrumbre.   De ahí que sea urgente, como se decía más arriba, repensar los hechos participativos a la luz de tantas emergencias. En el bien entendido de que la innovación tecnológica conlleva unos comportamientos ambivalentes: de un lado interfiere el ejercicio del conflicto tradicional y, de otro lado, propicia nuevas formas de participación y de intercomunicación horizontal.